Las caídas son un grave problema de salud en los adultos mayores debido a las lesiones que ocasionan, pudiendo ser desde leves hasta mortales. La prevalencia de caídas en el adulto mayor varía del 30 al 50%, dependiente del escenario en donde viva la persona, siendo más frecuentes en los más mayores, los más frágiles, los que toman más medicamentos, los que viven en asilos y los que padecen de múltiples enfermedades.  Del 10 al 25% de las caídas en el adulto mayor provocan fracturas, 5% requiere hospitalización. Uno de cada 3 adultos mayores de 65 años muere a consecuencia de una caída.

Otra consecuencia de las caídas es el miedo a volver a caerse, situación que puede ser incapacitante por el pánico que genera en los adultos mayores.

En un estudio reciente por investigadores de la Universidad de Lleida, España se analizó a un total de 640 personas mayores de 75 años con antecedente de caídas y miedo a caídas. Se observó una gran asociación entre el haberse caído y el miedo a caerse nuevamente, especialmente en casos de mujeres con depresión, discapacidad y con mucha comorbilidad.

La mayoría de las caídas de los adultos mayores ocurre en su casa, específicamente en algún lugar entre su cama y el sanitario.

Casi la mitad (42%) de las personas que tenían miedo a caerse después de su primera caída presentaron una nueva caída en los siguientes 24 meses. Se concluyó que el miedo a las caídas es un gran factor de riesgo para volver a caerse, por lo cual se sugiere que la atención del adulto mayor no sólo sea ortopédica y geriátrica, si no que se sugiere la intervención interdisciplinaria de fisioterapia, psicología e incluso psiquiatría para que el adulto mayor recupere la confianza en volver a caminar.

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